Una mirada histórica a las relaciones
sino-argentinas desde Lanusse a
Milei (1972-2024)
A Historical Overview of Sino-
Argentine Relations from Lanusse to
Milei (1972–2024)
Gonzalo Fiore Viani
*
Mariano Mosquera
**
*
Becario posdoctoral centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad
(CIECS) | CONICET y UNC. Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Ca-
tólica de Córdoba. Es profesor de la Universidad Blas Pascal y del Centro de Estudios Avan-
zados de la Universidad Nacional de Córdoba. Autor de libros y de numerosos artículos cien-
tícos. Mail: gonzalooreviani@gmail.com Orcid: https://orcid.org/0000-0002-0017-0435
**
Universidad Católica de Córdoba, Escuela de Posgrado, Argentina, Córdoba. Doctor en
Ciencia Política por la Universidad Nacional de Córdoba. Fue profesor e investigador en la
Universidad Sun Yat-sen y conferencista en la Universidad Tsinghua en la República Po-
pular China. Autor de un libro y de numerosos artículos cientícos sobre cooperación con
China. Mail: mariano.mosquera@ucc.edu.ar Orcid: http://orcid.org/0000-0002-9037-545X
http://dx.doi.org/10.22529/sp.2025.64.01
STUDIA POLITICÆ Número 64 primavera–verano 2025 pág. 8–41
Recibido: 10/03/2025 | Aceptado: 10/05/2025
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
Resumen
El artículo analiza la evolución de las relaciones entre la República Popu-
lar China (RPCh) y la República Argentina desde la normalización de sus
lazos diplomáticos en 1972 hasta la presidencia de Javier Milei en 2023.
Se destacan hitos fundamentales, como la rma del Tratado de Amistad,
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 9
Comercio y Navegación en 1973, y se evalúa el impacto de contextos inter-
nacionales y nacionales en esta relación bilateral. Se enfatiza el crecimiento
económico de China desde nales de los años 70, las reformas de Deng
Xiaoping y su transformación en una potencia global con alta demanda de
recursos naturales. Asimismo, se examinan las estrategias de inversión y
cooperación de China en América del Sur, incluyendo su papel en proyectos
de infraestructura y nanciamiento. El análisis concluye con una reexión
sobre cómo la llegada de Milei al poder puede inuir en el futuro de las
relaciones entre ambos países.
Palabras clave: relaciones sino-argentinas diplomacia económica re-
forma y apertura; crisis nanciera global inversión en infraestructura
cooperación bilateral – ascenso económico de China.
Abstract
The article examines the evolution of relations between the People’s Repu-
blic of China (PRC) and Argentina from the normalization of diplomatic ties
in 1972 to Javier Milei’s presidency in 2023. It highlights key milestones,
such as the signing of the Treaty of Friendship, Commerce, and Navigation
in 1973, and assesses the impact of international and national contexts on
this bilateral relationship. The emphasis is on China’s economic growth
since the late 1970s, Deng Xiaoping’s reforms, and its transformation into
a global power with a high demand for natural resources. The article also
explores China’s investment and cooperation strategies in South America,
including its role in infrastructure projects and nancing. The analysis con-
cludes with a reection on how Milei’s administration may inuence the
future of relations between the two countries.
Keywords: Sino-Argentine relations; economic diplomacy; Reform and
Opening; global nancial crisis; infrastructure investment; bilateral coope-
ration; China’s economic rise.
Introducción
E
n el presente artículo se realiza una breve aproximación histórica a
las relaciones entre la RPCh y la República Argentina con el propó-
sito de examinar la trayectoria de los vínculos sino-argentinos desde
la normalización de las relaciones diplomáticas en 1972 hasta 2023, con el
objetivo de comprender tanto la evolución como los principales desafíos de
la relación bilateral. Este análisis sienta las bases necesarias para, en futuras
publicaciones, estudiar los vínculos y la diplomacia económica china hacia
Argentina en cuestiones más especícas y en cada año en particular.
10 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
En primer lugar, se analiza el contexto internacional y nacional en el que se
desarrollaron las relaciones sino-argentinas durante este período. Se inicia el
recorrido histórico examinando el contexto internacional y nacional en el que
se desarrollaron las relaciones sino-argentinas desde la normalización de los
lazos diplomáticos en 1972, luego, se examinan los hitos más relevantes en
la relación bilateral, tales como la rma del Tratado de Amistad, Comercio y
Navegación en 1973. Se exploran los motivos que llevaron a ambos países a
normalizar sus relaciones y los primeros pasos que dieron forma a este víncu-
lo. El escrito se enfoca en el período inicial de las relaciones sino-argentinas
y destaca los hitos y desafíos que surgieron durante estos años. Se examina
cómo evolucionaron las interacciones bilaterales en el contexto de eventos
internacionales y los cambios políticos en Argentina.
El ascenso económico de la República Popular China (RPCh) desde nales
de la década de 1970 ha sido un fenómeno de trascendental importancia que
redenió el equilibrio económico global. Tras décadas de políticas cerradas
y orientadas a la autosuciencia, la RPCh emprendió reformas fundamenta
-
les bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, lo que marcó el inicio de una era de
apertura económica y modernización (McMillan y Naughton, 1992). Este
cambio drástico posicionó a China como una de las principales potencias
económicas del mundo, con impactos signicativos en la dinámica económi
-
ca y geopolítica internacional (Yan, 2021).
A partir de 1977, China inició una serie de reformas estructurales destinadas
a transformar su economía planicada. La implementación de políticas como
la “Reforma y Apertura” abrió el país al comercio internacional y la inver
-
sión extranjera. Es famosa la frase de Deng respecto de que que no importa
necesariamente el color del gato, siempre y cuando este atrape ratones, es
decir, que el sistema implementado funcione más allá de ideologías o dog-
matismos (Antic, 2023). Este enfoque pragmático contribuyó a la creación
de cuatro Zonas Económicas Especiales (ZEE) en la región sureste del país,
tres en Guangdong y una en Xiamen (Fujian), al mismo tiempo que se buscó
promover la atracción de inversión extranjera, lo que dio lugar un crecimiento
económico sin precedentes (Yan, 2001).
Desde entonces, China mantuvo un crecimiento económico sostenido, des
-
empeñando un papel crucial en las cadenas de suministro globales, a tal
punto de que hasta el momento previo de la pandemia de COVID-19, en el
período comprendido entre 1981 y 2020, el gigante asiático experimentó un
crecimiento anual promedio del 9.3%, posicionándose como la segunda eco-
nomía mundial, superada únicamente por los Estados Unidos (FMI, 2023).
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 11
Este ascenso también trajo consigo desafíos, como tensiones comerciales
internacionales, desequilibrios internos y cuestionamientos sobre prácticas
comerciales y derechos de propiedad intelectual. El ascenso económico de
la RPCh es, sin duda, un fenómeno complejo que continúa moldeando la
dinámica global en el siglo XXI (Dunford y Liu, 2023).
El continuo crecimiento económico resultó en un aumento de la demanda de
recursos naturales y materias primas por parte de China. El país se convirtió
en el principal consumidor mundial de mineral de hierro, cobre renado y
porotos de soja, además de posicionarse como el segundo mayor consumidor
mundial de petróleo, según informes del Departamento de Agricultura de
los Estados Unidos (USDA, 2022) y del Servicio Geológico de los Estados
Unidos (USGS, 2019).
Esta política se reejó en el aumento del número de tratados comerciales
bilaterales y en la creciente participación china en organizaciones interna
-
cionales (Luo y Zhang, 2015). Su incorporación a la Organización Mundial
del Comercio (OMC) en 2001 fue un hito importante en este proceso, ya que
permitió al país integrarse aún más en la economía global y aumentar su in
-
uencia en el ámbito internacional. La adhesión a la OMC también le facilitó
obtener acceso a los mercados internacionales, lo que impulsó el crecimiento
económico y la modernización del país (Garzón et al., 2021).
Desde los albores del siglo XXI, el nivel de internacionalización operativa de
las empresas chinas aumentó de manera exponencial, acelerándose especial
-
mente luego de la aplicación de la estrategia china de Go Global o “salir al
exterior” (Cui y Zhang, 2018). La iniciativa Go Out, implementada por China
a partir del año 2000, tiene como objetivo promover inversiones directas chi-
nas en el ámbito internacional con la nalidad de establecer empresas líderes
a nivel nacional capaces de alcanzar niveles de competitividad internacional
y liderar las futuras cadenas productivas globales. Como parte integral de
esta estrategia, se observó un proceso acelerado de adquisición de empresas
en el extranjero y se han realizado inversiones signicativas en sectores crí-
ticos, como energía, alimentos e infraestructura, para satisfacer las necesida-
des de desarrollo nacional (Merino y Trivi, 2019).
La crisis nanciera de 2008 desencadenó transformaciones signicativas en
el rol internacional de China,
lo que marcó un punto de inexión en su as-
censo como potencia global. En medio de la recesión económica global, el
país emergió como un actor clave en la estabilidad nanciera mundial al
desempeñar un papel activo en la mitigación de los impactos adversos (Sti-
12 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
glitz, 2010). Su capacidad para mantener un crecimiento económico robusto
en medio de la recesión, impulsado en parte por su vasto mercado interno y
medidas políticas efectivas, consolidó su estatus como motor de la economía
mundial. Asimismo, la crisis reveló las debilidades del sistema nanciero
internacional existente y llevó al país a abogar por reformas y a aumentar
su participación en instituciones nancieras internacionales, como el Fondo
Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (Han, 2013). Este cam-
bio estratégico contribuyó a recongurar la dinámica de poder global y otorgó
a China una mayor inuencia y protagonismo en el escenario económico
internacional,
lo que consolidó su posición como un actor fundamental en la
toma de decisiones económicas a nivel mundial (Xu y Gui, 2019).
La política exterior de Beijing hacia América del Sur fue adquiriendo un nue
-
vo rol internacional en las décadas posteriores a las reformas de Deng (Teru-
ggi, 2022). La estrategia china en las décadas de 1980 y 1990 se centraba en
el fortalecimiento de relaciones con países del Tercer Mundo y en la conso-
lidación de su propia economía (Cesarin, 2010). Sin embargo, a partir del
cambio de siglo, el país comenzó a desplegar una política exterior más activa
y diversicada hacia la región, con un enfoque en la cooperación económica
y comercial, la inversión y la creación de lazos culturales (Vadell, 2018).
Tras la implementación de la política de
Go Global, sumado a la mencionada
crisis nanciera de 2008, China se convirtió en el principal socio comercial
y la tercera fuente de inversión para los países de América del Sur (Oviedo,
2017). Esto constituye un fenómeno complejo y multifacético, no resultado
de un proceso automático, sino de una serie de estrategias y políticas imple-
mentadas por el gobierno chino. En el marco de las reformas económicas
mencionadas al comienzo, el país profundizó medidas proactivas de apertura
económica, que facilitaron la expansión global de sus empresas y la búsqueda
de oportunidades de inversión en diversas regiones, incluso en América del
Sur (Malena, 2013).
Uno de los aspectos destacados de esta transformación radica en el interés
estratégico de China por asegurar el acceso a recursos naturales fundamenta
-
les, tales como petróleo, gas, minerales y productos agrícolas (Laufer, 2019).
Esta orientación condujo a inversiones sustanciales en países sudamericanos
que poseen abundancia de tales recursos, a la vez que consolidó los lazos eco-
nómicos entre ambas regiones.
La construcción de infraestructura, como puertos, carreteras y ferrocarriles,
mejoró signicativamente la conectividad y
facilitó el transporte eciente de
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 13
mercancías, todo lo cual impulsó así el comercio bilateral. La cooperación
nanciera desempeñó un papel crucial en este proceso, donde China propor
-
cionó préstamos y líneas de crédito a varias naciones sudamericanas. Estos
recursos nancieros han sido destinados a nanciar proyectos de desarrollo,
fortalecieron las economías locales y generaron una interdependencia econó-
mica mutua (Miguez, 2016).
La diplomacia económica activa de China se maniesta en su participación
en foros bilaterales y multilaterales, así como en la promoción de acuerdos
comerciales y la inserción en organizaciones internacionales,
lo que consolida
su posición como un actor clave en la región. Es esencial destacar la adapta
-
bilidad de China a las necesidades locales, evidenciada en la personalización
de acuerdos comerciales y la consideración de las particularidades de cada
país sudamericano. Este enfoque contribuyó a fortalecer las relaciones bila
-
terales y a cimentar la presencia china en la región. La región representa para
Beijing un actor clave en su crecimiento sostenible, y es, además, un factor
importante en su diplomacia económica (Cui y Zhang, 2018).
1. Normalización de vínculos diplomáticos
El 19 de febrero de 1972 Argentina y la RPCh normalizaron formalmente
relaciones diplomáticas. El crecimiento de los vínculos comerciales, políti
-
cos, culturales, etc., se dio de manera exponencial. Con el transcurrir de las
décadas, la relación se fue desarrollando y presentando avances signicati-
vos, hasta llegar al período de estudio que se investiga. Las relaciones entre
ambos países se remontan a la China pre-revolucionaria, sin embargo, tras
el nal de la guerra civil china con la llegada al poder de Mao Tse Tung y la
consecuente proclamación de la República Popular el 1 de octubre de 1949,
los vínculos diplomáticos con Argentina en particular, y con América Latina
en general, adoptaron un nuevo carácter.
Es pertinente tener presente el contexto en el que se estaba desenvolviendo la
región latinoamericana al momento de la normalización de relaciones diplo
-
máticas. Los principales gobiernos de América Latina mantenían un tipo de
relaciones diplomáticas con la República de China. Ante esto, Beijing adoptó
como medida la implementación de la diplomacia civil. Durante las primeras
dos décadas de la Revolución, la RPCh adoptó un estilo de diplomacia “entre
pueblos” (Xu, 2010: 6) que, no necesariamente, implicaba relaciones diplo-
máticas formales entre los Estados que, en el caso de América Latina, en su
mayoría todavía reconocían a la República de China.
14 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
Durante las décadas de los sesenta y setenta, los países latinoamericanos que
rompieron relaciones diplomáticas con Taipei para establecerlas con la RPCh
fueron: Cuba (1960), Chile (1970), Perú (1971), México (1972), Argentina
(1972), Guyana (1972), Jamaica (1973), Trinidad y Tobago (1974), Brasil
(1974), Venezuela (1974), Surinam (1976) y Barbados (1977). El cambio en
la política diplomática argentina no puede verse como algo aislado, sino, más
bien, como un producto del contexto en el que se desarrollaba la política ex-
terior regional latinoamericana de aquel momento (Delgado Mamani, 2020).
En 1912, tras la abolición del sistema imperial, China adoptó ocialmente
el nombre de República de China. Después de la conclusión de la guerra
civil en 1949, el Partido Comunista asumió el control de la mayor parte del
territorio chino
y desplazó al Partido Nacionalista. Este último se replegó al
archipiélago de Taiwán, donde mantuvo el nombre de República de China.
Mientras tanto, el resto del país se denominó República Popular China. Am
-
bos gobiernos armaron representar a la totalidad de China, cada uno man-
teniendo su propia narrativa respecto a la unidad del país (Spence, 1982).
La “cuestión china” ha sido un elemento central a lo largo de la historia de las
relaciones diplomáticas bilaterales. Inicialmente, Argentina estableció víncu
-
los diplomáticos con la República de China en 1945 y tácitamente aceptó el
“principio de una sola China”. Este fue reconocido públicamente en 2002 y
respaldado de manera más amplia con la adopción de la “política de una sola
China” en 2010. Hasta 1991, el reconocimiento de este principio implicaba
que Argentina adoptara una posición neutral entre las partes en conicto,
permitiéndole decidir discrecionalmente qué gobierno representaba a China
y con cuál mantendría relaciones diplomáticas. Sin embargo, con la promul-
gación de la “teoría de los dos Estados” en la Taipei, Argentina se posicionó
a favor de Beijing (Oliva, 2017).
En el marco de la Guerra Fría, la presión de los Estados Unidos sobre la
región latinoamericana aún no permitía vínculos diplomáticos formales con
Beijing. Por ello, no es casual que los únicos Estados que reconocían a la
RPCh a comienzos de 1970 eran Cuba y el Chile socialista, ambos eran paí
-
ses que confrontaban abiertamente con la política de Washington. Sin embar-
go, el escenario cambió luego de que se produjeran dos hechos importantes
para la RPCh: el ya mencionado cambio de estatus de Beijing en Naciones
Unidas de 1971 y la visita del presidente estadounidense Richard Nixon a
Beijing en 1972 (De Diego, 2019). Esto signicó el comienzo de una trans-
formación profunda en el estatus internacional chino que le permitió a los
países latinoamericanos comenzar a normalizar sus relaciones con la RPCh.
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 15
En este contexto, Luis María de Pablo Pardo, el canciller argentino del go-
bierno de facto autodenominado “Revolución Argentina” encabezado por el
general Alejandro Agustín Lanusse (1971-1973), propuso la idea de la “nor
-
malización” de las relaciones con China (Oviedo, 2010). De Pablo Pardo
promovió la idea de establecer una diplomacia “sin fronteras ideológicas”,
con apoyo a las relaciones diplomáticas y comerciales con Estados como el
Chile de Salvador Allende, los países del denominado bloque socialista del
Este de Europa, o la misma China (Delgado Mamani, 2020). Cabe destacar
que, como señalan algunos autores, la normalización diplomática no se trata
de un “nuevo establecimiento” de relaciones diplomáticas, ya que, desde un
punto de vista del derecho internacional, Argentina “normaliza” sus vínculos
con China en 1972, reconociendo al Gobierno Popular de China (GPCh) a
cargo del Partido Comunista de China (PCCh) como el gobierno legal de
China.
Debido a que, entre 1945 y 1972, Argentina ya había mantenido vínculos di
-
plomáticos con la República de China y relaciones comerciales con la RPCh,
se argumenta que la normalización no implicó el reconocimiento de un nue
-
vo Estado (Oviedo, 2010). Esta normalización se hizo “sobre la base de los
principios de soberanía, integridad territorial, no intervención en los asuntos
internos y externos, igualdad y benecio mutuo” (Oviedo, 2007, p. 23) de
acuerdo a lo establecido por el acuerdo rmado en Budapest entre Argentina
y la RPCh el 16 de febrero de 1972. Si bien el gobierno de Lanusse intentó
sostener su representación diplomática tanto en Beijing como en Taipei, esto
se demostró inviable debido a la postura irrenunciable de Beijing de “una
sola China”; tras esto, la embajada de la República de China en Buenos Aires
cerró sus puertas (Oviedo, 2000).
En el “Comunicado Conjunto sobre el Establecimiento de Relaciones Diplo
-
máticas entre la República Argentina y la República Popular China”, Argen-
tina respalda la postura de “una sola China”, lo que implica que la República
de China (Taiwán) es considerada parte integral de la RPCh. Este comuni-
cado, fechado el 19 de febrero de 1972, establece la normalización de las
relaciones diplomáticas entre ambos países basándose en principios como
el respeto mutuo, la soberanía, la integridad territorial, la no intervención en
asuntos internos o externos, la igualdad y el benecio mutuo. En este con-
texto, el Gobierno argentino reconoce a la República Popular China como el
único gobierno legal de China, mientras que el Gobierno chino rearma que
Taiwán forma parte inalienable de su territorio. Asimismo, el comunicado
menciona que el Gobierno chino reconoce los derechos de jurisdicción de
16 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
la República Argentina sobre la zona marítima adyacente a sus costas hasta
el límite de doscientas millas náuticas (Comunicado Conjunto sobre el Esta
-
blecimiento de Relaciones Diplomáticas entre la República Argentina y La
República Popular China, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto Repú
-
blica Argentina, 16 de febrero de 1972, citado en Malena, 2010).
2. Las relaciones bilaterales entre 1972 y 1983
A partir de su establecimiento, las relaciones entre la RPCh y la Argentina,
se basaron en los Cinco Principios de Coexistencia Pacíca establecidos por
Zhou Enlai: respeto mutuo por la soberanía e integridad territorial, la no
agresión mutua, la no intervención en asuntos internos, coexistencia pacíca
y el benecio mutuo (Lechini, 2013). Cabe destacar que Argentina no aceptó
expresamente la coexistencia pacíca como principio rector de la relación en
el Comunicado de Bucarest (Oviedo, 2012). En ese marco, China mantuvo
una posición de apoyo al gobierno argentino respecto de la soberanía sobre
las Islas Malvinas (Cesarin, 2008). La embajada china en Buenos Aires se
inauguró el 1 de septiembre de 1972, Zhang Wei Zhi fue el primer embajador
chino en Argentina, mientras que, un año más tarde, el 5 de enero de 1973,
Eduardo Bradley fue nombrado embajador argentino en Beijing (Zhu, 2012).
Las relaciones diplomáticas entre los dos países y ambas sedes diplomáticas
se mantuvieron a pesar de los cambios políticos que experimentaron tanto
Argentina como la RPCh durante los años siguientes, con la excepción de un
hecho que se verá más adelante. En Argentina, durante el período 1973-1976
se sucedieron los siguientes gobiernos constitucionales: Héctor José Cám
-
pora (25 de mayo al 13 de julio de 1973), Raúl Lastiri (13 de julio al 12 de
octubre de 1973), Juan Domingo Perón (12 de octubre de 1973 al 1 de julio
de 1974), María Estela Martínez de Perón (1 de julio de 1974 al 24 de marzo
de 1976). Durante estos gobiernos, en materia de política exterior, se man-
tuvieron algunas continuidades y se produjeron algunos cambios (Russell y
Tokatlián, 2001).
La izquierda peronista proponía profundizar la cooperación y los vínculos
tanto políticos y culturales como comerciales y económicos con la RPCh,
pero por diversos motivos tanto de índole interna como externa, este no fue
el camino que se siguió durante los gobiernos peronistas del período 73-76
(Moneta, 1979). Mientras que para Perón la importancia de establecer rela
-
ciones con China no se basaba en motivos ideológicos, sino en benecios
económicos como el acceso a un mercado para los productos argentinos, para
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 17
Montoneros la conexión con la China comunista tenía una signicativa carga
ideológica. Para este grupo, al igual que con Cuba y otros regímenes socia
-
listas, esta relación tenía un peso fundamental en la lucha antiimperialista
(Escudé y Cisneros, 2000).
Durante los primeros dos gobiernos de Perón, no existió lo que se conoce
como la Tercera Posición en relación con China. Perón se alineó con la so
-
lidaridad hemisférica solicitada por Estados Unidos contra el comunismo
internacional y retiró, incluso, a su embajador de China durante la revolución.
Al mismo tiempo, mantuvo relaciones diplomáticas con la República de Chi
-
na, y reconoció la acreditación de su embajador en Argentina, el doctor Chen
Jie, y posteriormente a su sucesor. Es importante destacar que el gobierno de
Perón estuvo cerca de enviar tropas al conicto armado en Corea, lo que lo
habría enfrentado directamente con la RPCh. Además, votó en abstención en
la cuestión de la representación de China en la ONU en 1950 (Oviedo, 2000).
Durante el tercer gobierno de Perón, la relación con China no logró avanzar
debido a la inuencia del ministro de Economía, José Ber Gelbard, identicado
como pro-soviético, quien favoreció el fortalecimiento de los lazos comercia
-
les con la Unión Soviética y con Vietnam en detrimento de la RPCh. Durante
esta etapa, sin embargo, se llevó adelante la apertura de la Embajada Argentina
en Beijing, la creación de agregadurías militares y la inauguración en 1974 de
la agencia de noticias “Nueva China” en Buenos Aires (Oviedo, 2000).
En esta etapa, la política exterior fue variando gradualmente, especialmente
hacia el mandato de María Estela Martínez. El ex canciller de Cámpora, Juan
Carlos Puig, habla de un cambio gradual que dene como “desmonetización”
de la política exterior peronista de esta etapa a partir del gobierno de Martí
-
nez (Moneta, 1979). La política exterior de esta época fue una combinación
peculiar de nacionalismo de extrema derecha junto con una dosis de liberalismo
ortodoxo en la política interna, y un enfoque tercermundista proárabe (o con con-
notaciones antisemitas) en la política exterior (Escudé y Cisneros, 2000). Esto
signicó un enfriamiento en los vínculos con los países de la región de ten-
dencia reformista o progresista (Cuba, México, Perú y Venezuela), los Esta-
dos del denominado bloque socialista de Europa del Este, la Unión Soviética
y la RPCh, lo que conllevó, al mismo tiempo, un mayor alineamiento con los
Estados Unidos (Corigliano, 2002).
Este giro gradual de la política exterior del tercer peronismo puede verse,
también, en las cifras de intercambio comercial. En 1973, las exportaciones
argentinas hacia China habían representado 16.28 millones de US$, 90.70
millones US$ en 1974 y 21.44 millones de U$S en 1975, mientras que las
18 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
importaciones mostraron una inclinación similar. Experimentaron un aumen-
to entre 1973 y el año siguiente: 227.000 de US$ en 1973, 815.000 de US$
en 1974, pero entraron en declive a partir de 1975, con 691.000 de US$ (IN
-
DEC, 1977). Entre ambas partes existían diferencias técnicas en lo referido
a calidades de los granos vendidos debido a los contratos rmados en abril y
mayo de 1974 (Moneta, 1979). Durante este período se produjo una escalada
de cruces diplomáticos a partir de que el vicerrector general de la empre
-
sa China National Céreas, Oils and Foodstuffs Import and Export Corporation,
Wang Ping Chin, planteara en su visita a Buenos Aires en junio de 1975 las
diferencias anteriormente referidas (Corigliano, 2002). La Junta Nacional de
Granos planteó la imposibilidad de entregar productos durante 1975, por lo
que China recién acordó un nuevo contrato después del derrocamiento de
Isabel (Corigliano, 2002).
El enfriamiento de los vínculos comerciales durante este período se replicó
en la esfera diplomática a tal punto de que el gobierno chino retiró a su emba
-
jador en Buenos Aires como respuesta a la ausencia de un embajador titular
argentino en Beijing desde mayo de 1973 –cuando se retiró Eduardo Brad
-
ley– hasta noviembre de 1975, cuando presentó sus cartas credenciales Juan
Carlos Katzenstein (Kahn, 1975). Durante ese período, tampoco se produje
-
ron visitas ni se registraron contactos de ningún tipo entre los jefes de Estado
de ambos países. El contacto de mayor importancia a nivel gubernamental
fue la visita de una delegación parlamentaria encabezada por el senador na
-
cional Ítalo Luder, el 11 de octubre de 1974 (Moneta, 1979).
El gobierno de María Estela Martínez de Perón fue derrocado por un golpe de
Estado que instauró el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional
el 24 de marzo de 1976, una dictadura-cívico militar de marcada tendencia
anticomunista integrada por el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea. Sin em
-
bargo, como se verá a continuación, no necesariamente signicó un mayor
enfriamiento en las relaciones sino-argentinas. Tras el fallecimiento de Mao
Zedong, y bajo el mandato de Deng, China comenzó un proceso de apertura
externa y reforma interna que resultarían en una transformación profunda de
su economía (Zhang, 1996) que la llevaría a insertarse en el orden global y en
la economía internacional. En ese contexto, las relaciones y los intercambios
con los países latinoamericanos se profundizaron, especialmente con Brasil,
México y Argentina (Xu, 2010).
En 1978, el ministro de Economía del autodenominado Proceso de Reorga
-
nización Nacional, José Alfredo Martínez de Hoz, realizó una visita ocial
a Beijing, lo que fue calicado como “una neta división entre todo lo que
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 19
puede ser político y lo económico y comercial” (La Nación, 1978, citado en
Corigliano, 2002). La política económica de la dictadura implicaba un regreso
al modelo agro-exportador, lo que se complementaba con la apertura china
hacia el comercio internacional (Oviedo, 2000). Desde 1980, se produjeron
visitas de alto nivel entre Argentina y China, lo que le otorgó mayor volumen
a los intercambios económicos y a las capacidades de inserción externa para
ambos países (Cesarin, 2010). La más importante de las visitas ociales se
produjo en junio de 1980, cuando el dictador Jorge Rafael Videla realizó un
viaje ocial a China. Se trató de la primera visita de la historia de un manda-
tario argentino –y también de América Latina– en ejercicio de sus funciones a
Beijing, donde el 7 de junio se rmaron una serie de acuerdos de cooperación
bilateral, entre ellos: un Convenio de cooperación en las áreas cientíca y
técnica, y la nota reversal cuyo objetivo era implementar mecanismos para la
cooperación e intercambio en el ámbito cultural (Cesarin, 2010). Esto se dio
en un contexto extremadamente particular para la Argentina, donde el régi
-
men dictatorial, desprestigiado internacionalmente a causa de las violaciones
sistemáticas a los derechos humanos, buscaba abrirse al mundo y profundizar
vínculos comerciales con países como la Unión Soviética o la misma China.
Durante los años 80, las relaciones diplomáticas entre China y América Lati
-
na continuaron en una senda de crecimiento, a tal punto de que a lo largo de
la década se sumaron más países latinoamericanos al reconocimiento de “una
sola china”: Ecuador (1980), Colombia (1980), Antigua y Barbuda (1983),
Bolivia (1985), Granada (1985), Uruguay (1988), Bahamas (1997) y, nal
-
mente, Santa Lucía en 1997 (Xu, 2010).
3. Relaciones bilaterales a partir del retorno de la democracia en Argen
-
tina (1983-2008)
En 1983 regresó la democracia a Argentina, con la asunción de Raúl Alfonsín
el 10 de diciembre de ese año. Los vínculos entre Argentina y China conti
-
nuaron desarrollándose cada vez con mayor intercambio. Al año siguiente,
el canciller Wu Xueqian realizó una visita ocial a Argentina, mientas que
en 1985 lo hizo el primer ministro chino Zhao Ziyang, ambas retribuidas por
el canciller Dante Caputo y el presidente Alfonsín, en 1985 y 1988 respecti-
vamente; en este período se duplicaron los convenios rmados desde 1972
(Malena, 2010).
Tras el aislamiento internacional de la dictadura producto de las sistemáticas
violaciones a los derechos humanos y de la guerra de Malvinas en 1982, la
20 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
política exterior del gobierno de la Unión Cívica Radical tenía como prin-
cipal objetivo reinsertar a la Argentina en el escenario internacional. En ese
sentido, el presidente calicó a Argentina como una “Nación democrática,
en desarrollo y no alineada” (Tulchin, 1990, p. 289). Alfonsín fue el primer
presidente democrático de Argentina en visitar Beijing durante su mandato,
entre el 13 y el 16 de mayo de 1988 (Jinglun, 1989), allí se reunió con su ho
-
mólogo Yang Shangkun y con Deng Xiapoing, quien se desempeñaba como
presidente de la Comisión Militar Central y declaró que tanto China como
Argentina pertenecían al Tercer Mundo y eran parte de la mayor fuerza para
la paz global (Zhu, 2012).
El gobierno radical implementó una política socialdemócrata, lo que con
-
tribuyó a insertar las relaciones entre Argentina y China en el marco de la
cooperación sur-sur entre países en vías de desarrollo. Además de lo guber
-
namental, la UCR y el PCCh también establecieron relaciones ociales y
se crearon grupos de amistad sino-argentinos (Oviedo, 2000). De acuerdo
con Oviedo (2000), durante este período, las coincidencias entre las posicio
-
nes de ambos gobiernos sobre cuestiones internacionales superaban el 80%
de las votaciones en los organismos internacionales. El gobierno argentino,
además, apoyó a China en su ingreso al Sistema del Tratado Antártico y el
establecimiento de dos bases destinadas a investigaciones en la Antártida.
También apoyó la demanda de soberanía china sobre las islas Nansha y el
Mar del Sur de China, mientras que en lo referido a la cuestión del Tibet o a
las violaciones de derechos humanos tras los acontecimientos de la Plaza de
Tiananmen, el gobierno argentino sostuvo una política de no intervención,
mientras que China se manifestó a favor de la Argentina en su reclamo por la
soberanía de las Islas Malvinas (Oviedo, 2000).
Durante la década de los 90, la relación entre los países latinoamericanos y
China evolucionó signicativamente,
con el logro de un desarrollo integral y
sostenible. El número de países de la región que mantenían relaciones diplo-
máticas con China ascendió a diecinueve (Xu, 2010). Durante estos años se
aprecia una profundización en los vínculos bilaterales en lo que respecta a las
relaciones políticas, económicas y culturales. Estas mostraron un particular
dinamismo durante el período, alentado por el contexto de globalización y
estrategias convergentes referidas a tanto a la apertura económica como a la
liberación comercial a nivel internacional (Cesarín, 2010).
En consonancia con la expansión comercial, también hubo diversas reformas
en el sector industrial chino coincidentes con procesos sobre reformulación
del Estado, así como de la apertura externa en sintonía con los postulados del
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 21
Consenso de Washington y con el Consenso de Beijing (Zhang, 1996). Tan-
to la expansión comercial como la diversicación de la agenda bilateral en
materia cultural, cientíca-tecnológica y nanciera fueron los factores que
impusieron una dinámica en la relación sostenida por las periódicas visitas
de representantes gubernamentales. Durante esta época, además, el apoyo
brindado por China fue un factor de importancia durante las negociaciones
entre Argentina y Gran Bretaña, cuyo n era reconstruir los vínculos diplo
-
máticos, tras el conicto de 1982 (Oviedo, 2000).
Entre los días 26 y 29 de mayo de 1990, Yang Shangkun realizó una visita a
Argentina, allí se rmó un “Canje de Notas”, en el que se otorgaron visas di
-
plomáticas y ociales a diversos funcionarios destinados a la representación
diplomática y consular, el cual fue rmado el 28 de mayo de 1990 (Malena,
2010). La relación bilateral durante la década de los 90 estuvo marcada por
el desempeño de los sectores empresariales, tanto estatales como privados,
en atención a las nuevas oportunidades en las áreas comerciales, nancieras
y de inversión, provistas por procesos de apertura económica tanto en China
como en Argentina. De igual manera destacó el papel de actores no estatales
como algunos partidos políticos, asociaciones culturales, institutos de ense
-
ñanza y universidades, que empezaron a entretejer los vínculos bilaterales.
4. Ingreso de la RPCh a la Organización Mundial del Comercio
El gobierno argentino apoyó el ingreso de China a la Organización Mundial
de Comercio (OMC) en 1995 en el segundo viaje del presidente Carlos Me
-
nem a Beijing; posteriormente, se alcanzó un compromiso en marzo de 2000
durante el mandato del presidente Fernando De La Rúa, cuando se suscribió
el acuerdo bilateral para su admisión a dicho organismo internacional (Oliva,
2002). En 2001, la incorporación de China a la OMC representó un gran hito
para la economía mundial ya que, a partir de ese momento, China comenzó
a adquirir un nuevo rol internacional (Oviedo, 2005). Previamente, en las
décadas de 1980 y 1990, la estrategia de la diplomacia china comenzó a cam-
biar, en busca de desarrollar lazos comerciales y políticos con otros Estados
emergentes, más allá de las diferencias ideológicas. En este contexto, fue
importante el diálogo con las mayores economías latinoamericanas: Brasil,
México y Argentina.
Entre mediados de la década de 1990 y principios de la de los 2000, tanto las
relaciones políticas cómo los vínculos económicos y culturales reejan un
particular dinamismo alentado por el contexto de globalización y estrategias
22 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
convergentes sobre apertura económica y liberalización comercial que se es-
taba atravesando a nivel global (Oviedo, 2007). Durante el mismo período,
los países de América Latina plantearon una relación con China con un claro
perl comercial, y en ese marco hubo un incremento del comercio bilateral
durante toda la década. Hacia nes de la década de 1990, los Estados de la
región implementaron ajustes en su política exterior, se propuso la liberaliza
-
ción y apertura pragmática centrada en la atracción de inversión extranjera y
el desarrollo de relaciones con potencias emergentes como la RPCh. En esta
época, a su vez, China estaba fortaleciendo la reforma y apertura que conso-
lidaría a principios de la década de los 2000 (Cui y Zhng, 2018).
La incorporación de China a la OMC, al mismo tiempo que se producía la
crisis política, económica y nanciera que atravesó la Argentina en el año
2001, contribuyó a acelerar la profundización de las relaciones bilaterales al
mismo tiempo que dejó sentadas las bases para una mayor relación bilateral
en el corto plazo. La devaluación argentina de febrero de 2002, posterior a la
crisis, alteró la balanza comercial argentina y, en ese contexto, China que
no poseía bonos de la deuda externa argentina– apoyó al país en las negocia
-
ciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). A mediados del 2002, el
canciller chino Tang Jiaxuan efectuó una visita ocial a Argentina,
momento
en el que
se reunió con el entonces presidente Eduardo Duhalde y su canciller
Carlos Ruckauf (Oviedo, 2007).
5. Reconocimiento de la RPCh como economía de mercado por parte de
Argentina
En el marco planteado anteriormente, la relación comercial de China con
América Latina en general, y con Argentina en particular, dio un paso más en
2004, cuando el gigante asiático fue reconocido como economía de mercado
por los países de la región. Esto se produjo luego de la gira por la región del
mandatario chino Hu Jintao en ocasión de la Cumbre del Foro de Coopera
-
ción Asía-Pacico (APEC); con el objetivo de lograr ese reconocimiento,
allí, Hu conrmó el interés inversor chino a nivel local en sectores estraté-
gicos como lo son los ferrocarriles, telecomunicaciones, puertos, carreteras,
hidrocarburos y minería (Oviedo, 2005).
Néstor Kirchner visitó China ese mismo año
y fue el único país al que viajó
durante sus primeros tres años de mandato (Oliva, 2017). La relación bilate-
ral adquirió un estatus de cada vez mayor importancia debido a que la sinto-
nía político-ideológica entre los gobiernos de centroizquierda predominantes
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 23
en la región, contribuían a la inserción de China en América Latina, al haber
una interferencia menor de los Estados Unidos ante su creciente inuencia
en la región (Cesarín, 2022)
Durante este período, las relaciones entre China y Argentina no fueron ajenas
a los cambios producidos en el escenario de poder internacional, a las diná
-
micas políticas internas, al establecimiento de alianzas regionales-subregio-
nales y, particularmente, a los intereses económicos como consecuencia de la
apertura de China al mundo y a su posición de potencia emergente, así como
también al interés argentino en acceder al mercado chino (Cesarin, 2015). En
2004, ambos países establecieron una Asociación Estratégica Integral. La re-
lación comenzó un proceso de fortalecimiento, no solo por esto y por las sen-
das visitas protocolares de sus mandatarios, sino también por el incremento
en las exportaciones argentinas de soja hacia China al mismo tiempo que se
producía un importante aumento en las importaciones desde el país asiático
y un ujo de inversiones orientadas a los sectores de los ferrocarriles, hierro,
petróleo y soja (Laufer, 2009).
Con la llegada del nuevo siglo, los ujos de comercio bilateral se multiplica
-
ron por cuatro y pasaron de ser 2.000 millones de US$ en el año 2000 a casi
9.000 millones de US$ en tan solo siete años; las exportaciones se expandie-
ron a un ritmo mayor que las importaciones. En 2006, el papel de China en
las exportaciones argentinas totales alcanzó la cifra de 7.5%, lo que convirtió
al gigante asiático en el cuarto mercado de destino para las exportaciones
argentinas (Bouzas, 2010). Por otro lado, en lo que respecta a las importa
-
ciones, China se transformó en el tercer principal proveedor de bienes de
Argentina, lo que lo llevó a posicionarse con un 9% en las importaciones
totales del país sudamericano. Como contraste de las cifras anteriormente
mencionadas, se tienen los valores que había a principios de la década: en
el campo de exportaciones China representaba tan solo el 3% del mercado
para los productos argentinos, mientras que en importaciones era una cifra de
4.6% del total de importaciones argentinas (Bouzas, 2010).
El aumento de la participación de China como mercado de destino para las
exportaciones argentinas se logró a expensas de las ventas alcanzadas por el
Mercosur, cuyo papel en las exportaciones totales argentinas disminuyó en
10 puntos porcentuales. En lo que a las importaciones respecta, el crecimien
-
to en la participación de China tuvo lugar a expensas de los países desarrolla-
dos, puesto que el Mercosur, principalmente Brasil, también aumentó expo-
nencialmente su participación en el mercado argentino de importaciones. El
creciente desarrollo de las exportaciones de Argentina a China se concentró
24 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
en una buena cantidad de productos dentro de los cuales destacaron los pro-
ductos pertenecientes al complejo oleaginoso (60%), petróleo (25%) y cue-
ros (4%). Es pertinente mencionar que solamente los porotos de soja consti-
tuyen el 41% de las exportaciones argentinas a China (Paolini et al., 2022).
El punto de quiebre con el que el gobierno chino desplegó la política de acer
-
camiento hacia la región se encuentra desarrollado en el primer Libro Blanco
de la política exterior para América Latina, publicado por Beijing a nales de
2008. La base de este reside en la cooperación que la RPCh decide tener hacia
América Latina (Malena, 2013). En él se resaltan los cinco principios funda
-
mentales que busca China en su relación con América Latina: la coexistencia
pacíca, la igualdad, el benecio recíproco –un ganar-ganar– el desarrollo
compartido, la conanza, el aprendizaje mutuo y la amistad. En este sentido,
privilegia cuatro áreas para la cooperación: la esfera política, la cultural-so-
cial, la seguridad-justicia y, particularmente, la económica (Giusto, 2016).
En 2008, a su vez, se produjo la crisis nanciera global, que representó para
China un punto de inexión respecto de su rol a nivel mundial. Esto no afectó
las relaciones con los países latinoamericanos, sino que las profundizó: en
2009, el año donde la crisis tuvo su mayor impacto (Baroni y Barzola, 2018),
las exportaciones desde América Latina con destino a Estados Unidos dismi
-
nuyeron un 26%, a Europa un 29%, mientras que a Asia lo hicieron apenas
un 4%. Sin embargo, hacia China, crecieron un 11% (CEPAL, 2011).
6. Los gobiernos de Cristina Kirchner (2007-2015)
En 2006-2007, la tasa de ganancia experimentó un aumento del 16.6% en
la región sobre el capital circulante, mientras que la inversión interna creció
anualmente un 35%. Sin embargo, en julio de 2008, la producción industrial
comenzó a estancarse debido a la disminución de las exportaciones netas y
la desaceleración de la inversión extranjera. Uno de los sectores industriales
más afectados fue la industria automotriz (Féliz, 2011). Las exportaciones
netas disminuyeron un 1.3% en ese año y a principios de 2009, lo que tuvo un
impacto negativo en la rentabilidad global del capital. Para julio de 2009, la
disminución alcanzó el 30.2% en comparación con julio de 2008. Es relevan
-
te señalar que las importaciones también experimentaron una fuerte caída en
2009, con una disminución del 40.8%, lo que coincidió con la disminución
de las ventas externas, los precios y las cantidades. Además, la inversión bru-
ta ja cayó alrededor del 17.8% en el primer trimestre de 2009 (Féliz, 2011).
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 25
En este contexto, China desempeñó un papel crucial como “economía-mer-
cado sostén” (Cesarín, 2010), especialmente en lo que respecta a la creciente
demanda de materias primas. Durante la crisis nanciera internacional de
2008, China actuó como moderador ante la caída de la demanda global de
productos básicos, lo que beneció a Argentina. La cooperación nanciera
adquirió un papel fundamental con la rma del Acuerdo de swap entre el
Banco Central de Argentina (BCRA) y el Banco Popular de China por un
monto de 10.000 millones de US$. Esto contribuyó a la reconguración de la
arquitectura nanciera internacional, especialmente en el marco del G-20, y
planteó la posibilidad de desplazar al dólar estadounidense como unidad de
cuenta en el comercio internacional (Cesarín, 2010).
En el ámbito de las exportaciones, los productos que siguieron siendo comer
-
cializados en el mercado internacional estaban principalmente dirigidos a
China. Los principales productos incluían aquellos del complejo oleaginoso,
con énfasis en los derivados de la soja, como los porotos en bruto. A conti-
nuación, se encontraban los complejos petroquímicos, el sector cerealero,
los complejos animales, como los bovinos, y nalmente, el sector automotriz
(TradeMap, 2024). Como se mencionó anteriormente, el sector automotriz
fue el más afectado durante la crisis de estos años.
En 2009, la relación comercial entre Argentina y la RPCh experimentó una
ligera disminución en el intercambio comercial, con Chile y Estados Unidos
como los principales destinos de las exportaciones argentinas. Las exporta
-
ciones a China en 2009 estuvieron dominadas por los productos del complejo
oleaginoso, con la soja como líder, seguida por el complejo cerealero que
incluye productos derivados del maíz, trigo y arroz, el sector automotriz,
el petrolero-petroquímico y el sector ganadero (TradeMap, 2024). Además,
varias empresas chinas realizaron inversiones signicativas en diversos sec
-
tores, como pesca, electrónica, telecomunicaciones, servicios y minería. Un
ejemplo es la empresa China Metallurgical Group Corporation (MCC), que
invirtió en la recuperación del complejo de hierro en Sierra Grande. También
hay empresas como Huawei, TLC y ZTE, que operan plantas de ensamblaje
en el sur de Argentina (Cesarin, 2010).
Después de la crisis de 2008 y 2009, el gobierno argentino tuvo que imple
-
mentar una serie de medidas para el autonanciamiento, centrándose en el
consumo y la inversión interna. Estas políticas llevaron a un crecimiento
anual del PBI del 8% al 9%. En 2010, el crecimiento del PBI alcanzó un
impresionante 9.2%, superando el promedio regional (Aysen, 2014). Durante
este período, el valor nominal de las exportaciones en sectores como la agri-
26 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
cultura continuó representando el 3.7% del PBI, lo que coincidió con el auge
de los productos básicos. Según las cifras de este período, la industria manu
-
facturera, especialmente la de alimentos, bebidas y productos derivados del
tabaco, así como la fabricación industrial, constituyeron la mayor parte del
PBI (TradeMap, 2024).
En cuanto a la relación comercial con China, desde la crisis de 2009 se ob
-
servó un desequilibrio en el que las importaciones seguían una tendencia
creciente, mientras que las exportaciones permanecían estancadas, lo que
resultó en un décit comercial bilateral argentino con la RPCh. Entre las
exportaciones a China durante este período, destacaron los productos de soja,
mientras que otras exportaciones experimentaron variaciones signicativas
en sus niveles de participación (INDEC, 2024).
Para 2010 las principales exportaciones argentinas el complejo oleaginoso
fue el mayor, seguido del complejo automotriz, el complejo petroquímico y
petrolero, el complejo cerealero y por último el complejo del origen bovino.
La economía creció a una tasa anual de 8.6% hasta el segundo trimestre de
2011, en línea con lo que el Fondo Monetario Internacional predijo para todo
ese año (FMI, 2011). Argentina logró alcanzar las cifras económicas que te
-
nía antes de la crisis de 2008. Es importante mencionar que esta recupera-
ción y crecimiento acelerado fue posible sin la intervención de instituciones
acreedoras internacionales, contrario a lo que había sucedido en recesiones
como la del año 2002, en la que FMI presionó al gobierno argentino para
que le pagara más a los acreedores internacionales a los que se había negado
pagar (Brenta y Larralde, 2018).
El rápido crecimiento de Argentina después de la recesión de 2008 y 2009
fue catalogado por diversos expertos como el resultado de un nuevo
boom de
commodities, impulsado por los altos precios de las exportaciones agrícolas
como la soja; sin embargo, ante este crecimiento hubo otros factores que
también fueron muy importantes como lo fue el consumo e inversión (Miran-
da, 2015). Se llevaron a cabo una serie de políticas del tipo Crecimiento Ha-
cia Adentro, lo que representó un 45.4 de puntos porcentuales de crecimiento
respectivamente (CEPAL, 2011).
Las exportaciones disminuyeron durante la recuperación económica poste
-
rior a la recesión de 2008 (Miranda, 2015). No obstante, durante este año,
China siguió posicionado en el segundo lugar de los socios comerciales de
Argentina, con un aporte de 6.000 millones de US$ en el consumo de exporta-
ciones (INDEC, 2024). Dentro de estas se encontraban productos proceden-
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 27
tes del complejo oleaginoso, encabezados por aquellos derivados de la soja;
después de este se encuentra el complejo automotriz, ya que se importaron
una gran cantidad de partes de automóviles. El complejo cerealero también
fue de los principales bienes consumidos,
principalmente aquellos productos
hechos y derivados del maíz, del trigo y de otro tipo de cereales. Del mis
-
mo modo el complejo petroquímico se posicionó dentro de los principales
productos exportados, con el petróleo en primer lugar seguido del gas natural
(TradeMap, 2024).
Aunque en los años anteriores, el crecimiento real del PIB fue de 5% en el
primer trimestre de 2012, el PIB se estancó
y alcanzó una tasa del crecimiento
solo del 2.4% con respecto del año anterior (INDEC, 2024). A pesar de que las
nanzas públicas habían mostrado un superávit en los años consiguientes de
la crisis, este se deterioró entre 2011 y 2012. Argentina logró mantenerse en un
sistema de tipo de cambio otante administrado, no obstante, la aceleración
del crecimiento de la inación se tornó en motivo de preocupación, aunque
esto no pareció reejarse plenamente en los datos ociales (Bejarano, 2024).
Mientras las políticas destinadas a estabilizar el precio de los productos ex-
portables en el mercado interno aplicaban derechos para moderar su valor, la
política de importaciones buscaba desincentivar estas últimas, encareciendo
así los bienes importados y contribuyendo a una mayor presión inaciona-
ria (WTO, 2012). En cuanto a las exportaciones argentinas con destino al
gigante asiático, destacan principalmente los sectores oleaginoso, cerealero,
automotriz y petroquímico (TradeMap, 2024).En lo referido a otros aspec-
tos de la relación con China, en septiembre de 2013 tuvo lugar uno de los
acontecimientos más importantes para la relación sino-argentina. Durante la
Cumbre del G-20, que fue llevada a cabo en San Petersburgo, los presidentes
de ambos países aprovecharon la ocasión para suscribir tres documentos di
-
rigidos a la profundización de la Asociación Estratégica Integral entre ambas
naciones (Schulz, 2022). Es entonces cuando se materializa la instauración
de la Comisión Binacional Permanente y la elaboración del Plan de Acción
Conjunta para el periodo de 2014-2018, así como el establecimiento del Me
-
canismo de Diálogo Económico (Busilli, 2020). Aunado a este suceso, se
concretó la rma de una serie de convenios bilaterales de gran importancia
para los países, así como para la opinión pública (Schulz, 2022).
Dentro de los temas expuestos por el presidente chino, Xi Jinping, para el
año 2014 se encontraban convenios de cooperación en materia económi
-
ca, comercial, nanciera, nuclear y cultural. De igual manera se incluyó
el nanciamiento por parte de la RPCh por una cantidad de 4.714 millo-
28 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
nes de US$ para la construcción de represas, así como también hubo una
consolidación de un entendimiento entre los bancos centrales de ambos
países para acordar un swap de monedas locales por un monto equiva-
lente a 11 millones de US$ y con un plazo de vigencia de 3 años (Schulz,
2022). Estos cambios se hicieron con el objetivo de fortalecer el nivel de
reservas argentinas y potenciar el intercambio bilateral (Teruggi, 2022).
Ese año, las exportaciones argentinas hacia China representaron el 59,4 % de
las ventas totales dirigidas a Asia y el 28,8 % de las compras realizadas por
dicho continente. De esta manera, China se consolidó como un socio clave
para el comercio exterior argentino. En este período, las ventas estuvieron
lideradas por el complejo oleaginoso —incluyendo todos los productos deri
-
vados de la soja y aceites—, seguido por el complejo automotriz —vehículos
particulares, de carga y autopartes—, y en tercer lugar por el complejo cerea
-
lero —principalmente maíz, trigo y arroz—. Se estima que las exportaciones
argentinas hacia el gigante asiático alcanzaron los 5.512 millones de dólares
estadounidenses, equivalentes al 7,26 % del total de los países asociados
(Banco Mundial, 2015). En cuanto a las importaciones procedentes de China,
su valor ascendió a 11.312 millones de dólares, lo que representó el 15,20 %
del total de las compras a los países asociados.
En 2014, durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner, se
registró un pico en la inversión china. Este fenómeno se encuentra relacio
-
nado con la renovación de un préstamo signicativo destinado a fomentar
el crecimiento del sector exportador argentino, lo que pone en evidencia la
prioridad de China en apoyar áreas estratégicas para el desarrollo económico
del país sudamericano (Treacy, 2021). De manera similar, el año 2018, bajo
el gobierno de Macri, se destaca como otro período de alta inversión china.
Este hecho desafía la noción de que las inversiones extranjeras pueden estar
sesgadas por anidades políticas, ya que ocurrió durante una administración
de signo político diferente (Bejarano, 2024). Estos hallazgos sugieren que la
RPCh mantiene una estrategia de inversión consistente y basada en conside-
raciones económicas y estratégicas más que en preferencias políticas.
7. Relaciones durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019)
En 2015 con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia hubo un conse
-
cuente cambio de signo político e ideológico. El nuevo gobierno partía de
la premisa de que el kirchnerismo había “aislado del mundo” al país y que
había llevado adelante una política exterior de “confrontación” (Lin, 2017).
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 29
En el ámbito de las relaciones exteriores las propuestas del gobierno sobre
política exterior, inserción internacional y modelo de desarrollo se enmarcan
dentro de una lectura “optimista” sobre la globalización. En ese contexto,
se reorientaron las políticas de “inserción internacional” y hubo un cambio
drástico en el modelo de desarrollo (Busso y Barreto, 2020). Sin embargo,
la relación con China continuó siendo prioritaria como un socio estratégico,
posteriormente esto se evidenció en la diversidad de acuerdos rmados entre
ambos países (Corigliano, 2018).
Ante la creación y raticación de estos acuerdos bilaterales considerados
“sensibles”, se inició un debate encabezado por la necesidad de “revisar y
acotar” los pactos rmados por el gobierno, con esto se llegó a poner en duda
la continuidad de dichos acuerdos. Sin embargo, ante la creciente iniciativa
del gobierno por diversicar las relaciones exteriores, que se encontraban
estancadas debido a los pocos socios, también se hacía cierta alusión al caso
chino. A lo ya mencionado se sumó el hundimiento de un barco pesquero
chino que se encontraba en aguas territoriales pertenecientes a Argentina, lo
que generó tensiones entre los países (Oliva, 2017).
En cuanto a los recursos, en los últimos años la política exterior del gigante
asiático orientó su mirada a los países ricos en recursos para lograr la ex
-
ploración y suministros. El primer encuentro presidencial entre Macri y Xi
se llevó a cabo dentro del marco de la Cumbre de Seguridad Nuclear que
tuvo lugar en Washington en abril de 2016. Fue entonces cuando se lleva-
ron a cabo conversaciones referidas al área de energía, a pesar de que el
gobierno argentino sostuvo que veía los acuerdos razonablemente bien, se
acordó la reducción de las turbinas de las represas con el n de disminuir el
impacto ambiental, así como la reducción del presupuesto asignado para la
construcción de estas. Sumado a esto, Argentina aseguró la continuidad de la
construcción del proyecto de centrales nucleares. A su vez, se establecieron
pautas para revisar los acuerdos y mantener una hoja de ruta con vistas al
encuentro bilateral que se llevaría a cabo dentro del marco de la reunión del
G20 que tendría lugar en China (Oliva, 2017).
En mayo de 2017 los presidentes de ambos países se reunieron en diferentes
oportunidades en el marco del foro Una Franja y Una Ruta para la Coopera
-
ción Internacional, en el que Argentina fue invitada a participar, aunque aún
no como Estado miembro. Como resultado de dicha reunión, las partes sus-
cribieron 21 acuerdos bilaterales sobre temas pertinentes como la educación,
transporte, fútbol, cultura, infraestructura, agricultura, agroindustria y ener-
gías renovables. Parte de los convenios más importantes fueron el acuerdo
30 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
de facilitación de visas, con la nalidad de incrementar el turismo chino y el
contrato general para las plantas nucleares Atucha IV y V, con la incorporación
de una nueva planta nuclear a las dos previamente pactadas con el gigante
asiático (Miguez, 2016). El gobierno de ese momento realizó un reconoci-
miento implícito a China por su desenvolvimiento como economía de mer-
cado. Dicho reconocimiento fue posterior a la visita presidencial de mayo de
2017 y fue otorgado por la Secretaría de Comercio que comenzó a utilizar los
precios internos de China como referente para corroborar algunos supuestos
casos de dumping. Posteriormente el canciller conrmó la posición argentina
al llamar a China una economía de mercado (Oliva, 2017).
En diciembre de 2018, la RPCh recibió una invitación por parte del presi
-
dente Macri para participar en la Cumbre del G20 que se llevó a cabo en
Buenos Aires. Se aprovechó la ocasión para realizar una Visita de Estado a
la República Argentina, durante la cual los mandatarios sostuvieron un diá-
logo referido a la agenda bilateral y sobre temas de importancia regional e
internacional. Se acordó continuar trabajando en la Asociación Estratégica
Integral, cuyo buen funcionamiento está basado en principios de igualdad,
mutuo benecio y ganancias compartidas (Ministerio de Relaciones Exterio-
res, Comercio Internacional y Culto Argentina, 2018c). Asimismo, la parte
argentina expresó su agradecimiento por el constante apoyo de China a los
esfuerzos argentinos en respaldo de la estabilidad nanciera y económica del
país.
Se llegó al acuerdo de que ambos países seguirán profundizando en la coo
-
peración scal y nanciera, con la ampliación de la liquidación en moneda
nacional en el comercio y las inversiones bilaterales, con tal de animar a dis-
tintas instituciones nancieras a establecer sucursales en la otra parte, brin-
dando apoyo y servicios nancieros a los proyectos en común (Ministerio de
Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, 2018a). Del mismo
modo, ambas partes acordaron evaluar positivamente el papel de la Comi-
sión Binacional Permanente y el Mecanismo de Diálogo Estratégico para
Cooperación y la Coordinación Económica, DECCE, y en la promoción de
cooperación bilateral. También se rmó el Plan de Acción Conjunta entre el
Gobierno de la RPCh y el Gobierno de la República Argentina (2019-2023),
que se constituye en un programa de acción que guiará el intercambio y la
cooperación bilateral en todas las áreas para dicho periodo de tiempo (Mi-
nisterio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, 2018c).
Como conclusión de esta visita ambas Partes acordaron hacer esfuerzos para
promover el crecimiento equilibrado del comercio bilateral, para que esto sea
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 31
posible se aseguró la cooperación en materia de inspección de calidad, así
como ampliar la cooperación en comercio electrónico y facilitación para el
comercio. Se rearmó lo ya pactado en cuanto al intercambio y cooperación
en áreas como cultura, educación, turismo, ambiente, tecnología, ciencia,
deportes y prensa. La parte china armó el incremento de becas ofrecidas
a la parte argentina, promoviendo los intercambios estudiantiles entre am-
bas partes, con el n de aumentar constantemente el conocimiento mutuo,
incluso se analizará la factibilidad de llevar a cabo Años Culturales entre
dichos países (Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, 2018).
La estrecha vinculación entre Argentina y China quedó reejada en el in-
tercambio constante entre ambas naciones. A nes de abril de 2019, el en-
tonces ministro de Relaciones Exteriores argentino visitó China y destacó
la amplitud de la Asociación Estratégica Integral, que comprende múltiples
áreas de cooperación. Durante su estadía, remarcó la importancia de impul-
sar iniciativas que fortalezcan los vínculos políticos y económicos bilatera-
les. Asimismo, participó en encuentros con representantes del II Foro de la
Franja y la Ruta (OBOR), iniciativa orientada a promover la cooperación y
la conectividad a escala global (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2019).
La participación de Argentina en este foro representa una oportunidad de
gran importancia,
si se considera el papel signicativo que desempeña China
en el escenario mundial actual y la envergadura de este proyecto que invo
-
lucra a numerosos países y obras de infraestructura destinadas a facilitar los
ujos comerciales. El canciller argentino expresó la creencia en la capacidad
de Argentina para aportar de manera signicativa a este proyecto, basándose
en su experiencia en integración y recursos humanos altamente capacitados.
El enfoque de Argentina en estos proyectos de cooperación incluye la trans
-
ferencia de tecnología y esfuerzos destinados a reducir costos y burocracia
para aumentar la competitividad. El canciller enfatizó la importancia de equi-
librar el comercio, especialmente con China, dado el décit en la balanza
comercial. Estos esfuerzos reejan el compromiso de Argentina en aprove
-
char las oportunidades que surgen de su relación estratégica con China en
benecio de su economía y desarrollo (Ministerio de Relaciones Exteriores y
Culto de la República Argentina, 2019).
En esta reunión se destacó que la importancia de Una Franja y Una Ruta para
la Cooperación Internacional
reere a que es un proyecto que comprende dos
grandes rutas basadas en la antigua Ruta de la Seda: una por tierra y la otra
por mar, y es una iniciativa del presidente chino en el año 2013. Se raticaron
las oportunidades brindadas a China por parte de Argentina en sectores de
32 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
relevancia como el de la energía nuclear, sector espacial y de astrofísica, mi-
nería, energías renovables, infraestructura ferroviaria, vial, entre otros rubros
(Malagamba et al, 2019). El jefe diplomático argentino resaltó la importancia
de la conectividad física del corredor bioceánico que permite el transporte
eciente de productos entre diversos países latinoamericanos como lo son
Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, así como la conectividad con Chile por
medio de pasos y túneles; esto se mencionó con la intención de resaltar que
el relieve permite conectar a las personas, así como promocionar las ense
-
ñanzas de la lengua y cultura argentina.
Durante el mes de septiembre, después del trabajo en conjunto entre los Mi
-
nisterios de Agricultura, Ganadería y Pesca, así como el de Relaciones Ex-
teriores y Culto, de la mano de la embajada argentina en China, se anunció
formalmente el acuerdo con la RPCh para la apertura del mercado de la ha
-
rina de soja (Malagamba et al., 2019). Durante ese año, todos los productos
derivados de la soja presentaron un incremento exponencial. Por su parte, la
exportación de productos provenientes de sectores como el cerealero, que en
este año presentó un aporte al PBI del país con una cantidad de 10.076 millo-
nes de US$. Seguido de este se encuentra el sector automotriz, con una gran
demanda externa de productos como vehículos de uso individual, así como
de transporte y autopartes (TradeMap, 2024).
8. El período Fernández: entre la pandemia y el ingreso a la Franja y la
Ruta (2019-2023)
Tras el regreso del peronismo al poder, con el presidente Alberto Fernández,
las relaciones entre Argentina y China se continuaron profundizando, con las
particularidades del período. En enero de 2021, el Consejo de Estado de la
RPCh publicó el documento Cooperación internacional para el desarrollo de
China en la Nueva Era (Consejo de Estado RPCh, 2021).
Como resultado de los esfuerzos puestos por ambos gobiernos, en 2021, las
exportaciones de las PyMEs a China registraron un total de 1.296 millones
de US$, lo que representó un incremento interanual del 18%. Esto fue produ
-
cido por las 452 MiPyMEs que fungieron como empresas exportadoras para
China (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina, 2022). Es
importante mencionar que también hay diversas inversiones y aportaciones
económicas de China en distintos sectores como lo son el sector turístico y
el sector de transportes.
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 33
El 19 de febrero de 2022 se conmemoraron los 50 años de la normalización
de relaciones diplomáticas entre la RPCh y la República Argentina. Es así
como se inauguró el Año de Amistad y Cooperación Argentina-China 2022, a
lo largo del cual se llevar
on a cabo diversas actividades conmemorativas para
destacar el suceso. Como parte de la celebración, se hizo un intercambio de
notas entre los jefes de Estado en las que se rearmaron los consensos alcan
-
zados con respecto de cómo profundizar la Asociación Estratégica Integral,
que es el instrumento que enmarcó las relaciones bilaterales desde el año
2014. En su misiva, el presidente chino Xi Jinping expresó su disposición
para subir nuevos peldaños en la cooperación argentina-chino, en benecio
de ambos países y pueblos. Por su parte, el presidente Alberto Fernández
expresó su expectativa en los resultados que arrojará la profundización de los
diferentes mecanismos de cooperación entre los gobiernos y pueblos (Minis
-
terio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina, 2022).
Durante los últimos años la cooperación bilateral se incrementó en distin
-
tos ámbitos como la salud, comercio, inversiones, infraestructura, energía,
agroindustria, nanzas, minería, ciencia, tecnología, cooperación espacial,
cultura, educación y deportes. Del mismo modo China es actualmente socio
comercial extra-MERCOSUR más importante y se espera que los vínculos
bilaterales se expandan a nuevos sectores de interés a partir del gran poten-
cial que existe (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina,
2022). En lo que respecta al sector exportador en 2022 se recuperó increíble-
mente de la caída que había sufrido en 2020 y 2021 a causa de la emergencia
sanitaria del COVID-19.
En febrero del 2022, Argentina rmó el ingreso a la
Belt and Road Initati-
ve (BRI), un ejemplo de la diplomacia económica china, conocida también
como la Iniciativa de la Franja y la Ruta o Nueva Ruta de la Seda, lanzada
en el año 2013 (Dussel Peters, 2023). La adhesión de Argentina a la BRI se
produjo luego de una cumbre entre el canciller argentino Santiago Caero y
el presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la RPCh
He Lifeng (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Ar-
gentina, 2022). La adhesión a la BRI representa una mayor integración eco-
nómica entre ambos países, con la potencialidad de abrir oportunidades en
áreas como transporte, logística y desarrollo de infraestructura. Allí, en el
marco de ese acuerdo, a su vez, se establecieron inversiones por parte de
Beijing para obras de infraestructura estratégica en Argentina que superan
los 23.000 millones de US$ (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de
la República Argentina, 2022).
34 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
Previamente a la rma del acuerdo por la BRI, las inversiones chinas en
infraestructura energética contribuyeron signicativamente al sector energé-
tico. La inversión china en proyectos de infraestructura también mejoraron
la conectividad y eciencia logística en Argentina, lo que marcó un avance
importante en términos de desarrollo (López, 2022). Desde una perspecti-
va más amplia, se observan iniciativas sino-argentinas focalizadas en áreas
como la astronomía, la tecnología aeroespacial, las energías renovables, la
tecnología nuclear y las tecnologías de la información y la comunicación,
todo lo cual contribuye a la expansión de los ámbitos de cooperación de I+D
(Teruggi, 2022).
9. Milei: ¿y ahora, qué?
Argentina fue invitada a unirse al bloque de BRICS (Brasil, Rusia, India,
China y Sudáfrica) en 2023 bajo el gobierno de Fernández, pero decidió no
hacerlo tras el cambio de gobierno con Javier Milei, en lo que fue la primera
decisión concreta en materia de política exterior por parte del gobierno liber
-
tario. Esto puede ser considerado como un error por varias razones: el 30%
de las exportaciones argentinas se dirigen a países BRICS+. Brasil y China
son sus dos principales socios, e India es el quinto. El gran problema de la
política comercial argentina es el saldo decitario, pero debido a la estructu-
ra productiva, los lazos argentinos con los países BRICS+ son naturales, no
ideológicos. Por ejemplo, Brasil, China e India en conjunto representan el
36% del comercio argentino, mientras que Estados Unidos y la Unión Euro-
pea representan el 23% (TradeMap, 2024).
Esta decisión se alinea con las promesas de campaña de Milei, pero marca
un notable cambio respecto a las políticas de la administración anterior. A
pesar de las preocupaciones de que este movimiento podría obstaculizar la
expansión de BRICS+, el grupo sigue prosperando con nuevos miembros
como Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos,
y con un creciente interés de otras naciones del sur global. Sin embargo,
la ausencia de Argentina representa una oportunidad perdida, especialmente
dado sus graves problemas económicos, que incluyen una tasa de inación
cercana al 150% y el 40% de su población viviendo en la pobreza. BRICS+,
que representa aproximadamente el 27% del PIB mundial y más del 60% de
las reservas globales de petróleo y gas, ofrece oportunidades sustanciales
de crecimiento económico y asociaciones estratégicas que Argentina podría
haber aprovechado (Li & Steenhagen, 2024).
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 35
Este cambio signicativo en la política exterior de Argentina bajo el pre-
sidente Milei podría tensar sus relaciones internacionales y la estabilidad
interna, especialmente mientras el país lucha por equilibrar estrategias es
-
tatales a largo plazo con prioridades gubernamentales inmediatas. Si bien el
presidente busca fortalecer los lazos con EE. UU., seguir el ejemplo de Brasil
de mantener relaciones sólidas con EE. UU. mientras es miembro de BRICS
podría haber sido ventajoso (Giaccaglia, 2024).
En septiembre de 2023 Milei cambió su posición respecto de Beijing; en
una entrevista televisiva armó que “es un socio comercial muy interesante”
porque “no piden nada a cambio, lo único que piden es que no los molesten”
(Agencia EFE, 2024). Esto, junto al viaje de la canciller Diana Mondino en
enero de 2025, podría destrabar los vínculos entre China y Argentina y vol
-
ver a retomar la senda de las relaciones como eran hasta el 10 de diciembre
de 2023. Sin embargo, al momento de escribir este artículo, el mandato de
Milei lleva apenas un año y es muy pronto para predecir cómo serán las rela-
ciones bilaterales en el tiempo que venga.
Conclusiones
Este artículo ha examinado la evolución de las relaciones diplomáticas entre
Argentina y la República Popular China (RPCh) desde 1972 hasta la actua
-
lidad, a la vez que ha destacado el papel de factores internos y externos que
inuyeron en su desarrollo. A lo largo de más de cinco décadas, la relación
bilateral ha transitado por distintas etapas, marcadas por el contexto geopolí-
tico global, la dinámica regional y los intereses estratégicos mutuos.
La normalización de los lazos diplomáticos en 1972 constituyó un hito fun
-
dacional. El reconocimiento argentino del principio de “una sola China” y la
adhesión a los Cinco Principios de Coexistencia Pacíca sentaron las bases
para una relación estable, que fue consolidándose con el paso del tiempo. El
vínculo bilateral se fortaleció especialmente en el terreno económico, donde
el comercio desempeñó un papel central.
El crecimiento del comercio bilateral fue impulsado por varios factores, entre
ellos, la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en
2001, que facilitó el acceso de productos argentinos al mercado chino a través
de la reducción de aranceles. Exportaciones clave como el aceite de soja, el
maíz y la carne se beneciaron de estas condiciones, lo que permitió a Argen
-
tina posicionarse como proveedor estratégico de alimentos y materias primas.
36 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
Asimismo, la crisis económica argentina de 2001 y la posterior apertura de
China hacia las economías emergentes ofrecieron una oportunidad para pro
-
fundizar los lazos. La visita del presidente Néstor Kirchner a China en 2004
y la declaración de una Asociación Estratégica bilateral marcaron el inicio
de una etapa de mayor cooperación, y consolidaron a China como un socio
comercial y nanciero de creciente relevancia.
La crisis nanciera global de 2008 fue otro punto de inexión ya que llevó
a ambas naciones a reforzar sus estrategias de diversicación y cooperación
sur-sur. En ese contexto, la diplomacia económica china encontró en Argen
-
tina un terreno fértil para ampliar su inuencia a través de inversiones, prés-
tamos y proyectos de infraestructura.
En años recientes, sin embargo, se observa un giro en la política exterior
argentina, especialmente bajo el gobierno de Javier Milei. La decisión de no
adherir al bloque BRICS representa un cambio signicativo en la orientación
estratégica del país,
al marcar un alejamiento del eje de cooperación con po-
tencias emergentes como China. Esta elección, en lugar de abrir nuevas opor-
tunidades, podría limitar el margen de maniobra internacional de Argentina
y reducir su capacidad para equilibrar relaciones con actores globales clave.
En contraste, modelos como el brasileño, que combinan vínculos sólidos con
Estados Unidos y China al mismo tiempo que participan activamente en es
-
pacios como BRICS, ofrecen una alternativa más pragmática y beneciosa.
La continuidad de la relación sino-argentina dependerá, en gran medida, de
la capacidad de ambos países para adaptarse a los cambios políticos y de
mantener abiertos los canales de diálogo y cooperación, en un contexto inter-
nacional cada vez más complejo.
En orden de proponer una reexión crítica y prospectiva sobre la evolución
de las relaciones sino-argentinas, es posible identicar tres elementos centra
-
les que surgen del análisis histórico. En primer lugar, persiste una asimetría
estructural en el vínculo bilateral: a pesar de su fortalecimiento, la relación
continúa basándose en un patrón centro-periferia, donde Argentina exporta
bienes primarios y China bienes industriales o inversiones de alto valor estra-
tégico. Esta dinámica plantea desafíos signicativos para la diversicación
de las exportaciones argentinas y para evitar una dependencia excesiva de
sectores extractivos.
En segundo lugar, se observan oportunidades estratégicas desaprovechadas.
La reciente decisión del gobierno de Javier Milei de no adherir al bloque
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 37
BRICS puede interpretarse como una ocasión perdida para posicionar a Ar-
gentina dentro de una arquitectura multipolar más equilibrada. En lugar de
optar por un alineamiento rígido entre Washington y Beijing, una política
exterior más pragmática, como la brasileña, permitiría maximizar benecios
manteniendo relaciones constructivas con ambos polos.
En tercer lugar, se destaca la necesidad urgente de denir una estrategia de
largo plazo hacia China –y hacia Asia en general– que esté basada en inte
-
reses nacionales sostenidos y que incluya no solo comercio e inversiones,
sino también cooperación tecnológica, educativa y cientíca. Una política
exterior reactiva o ideologizada podría marginar al país de espacios claves
para el desarrollo global.
En términos de agenda de investigación, resulta fundamental avanzar en es
-
tudios que analicen con mayor profundidad los mecanismos de inuencia de
China en América Latina, las respuestas institucionales de países como Ar
-
gentina y el impacto concreto de esta relación en el desarrollo nacional, más
allá de los ujos comerciales. Asimismo, sería pertinente investigar compa
-
rativamente modelos alternativos de relacionamiento con China y evaluar su
viabilidad en el caso argentino.
En suma, la historia reciente muestra que la relación sino-argentina ha sido
funcional a los intereses de ambas partes, pero su sostenibilidad dependerá
de la capacidad de Argentina para adoptar una visión estratégica, coherente y
autónoma. Solo así podrá convertir el vínculo con China en una herramienta
efectiva de desarrollo y no en una nueva forma de dependencia.
Referencias bibliográcas
Agencia Efe (2024, 30 de septiembre). Milei calica a China de “socio comercial muy
interesante” porque “no exige nada”. https://efe.com/mundo/2024-09-30/milei-cali-
ca-a-china-de-socio-comercial-muy-interesante/
Antic, M. (2023, 15-16 September). The color of Deng Xiaoping cat: Capitalist China or
Socialist China? [Conference Session]. Economic and Social Development (Book of
Proceedings), 99th International Scientic Conference on Economic and Social Deve-
lopment. 99th International Scientic Conference on Economic and Social Develop-
ment – Plitvice Lakes, Croatia.
Barzola, E. y Baroni, P. (2018). El acercamiento de China a América del Sur. Profundiza-
ción del neoextractivismo e incremento de conictos y resistencias socioambientales.
Colombia Internacional (93), 119-145.
38 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
Bejarano, C. (2024). Balance de la última década de relaciones económicas bilaterales con
China. TongDao. Revista Latinoamericana de Estudios de China Contemporánea,
1(1). https://doi.org/10.69895/g3my6828
Brenta, N. y Larralde, J. (2018). La internacionalización del renminbi y los acuerdos de
intercambio de monedas entre Argentina y China, 2009-2018. Ciclos en la Historia,
la Economía y la Sociedad, 29(51), 1-20. https://www.scielo.org.ar/scielo.php?pi-
d=S1851-37352018000200003&script=sci_abstract&tlng=en
Busilli, V. S. (2020). La Economic Statecraft de China en América Latina y el rol de las
asociaciones estratégicas. El caso de la relación China-Argentina. Portes. https://ri.co-
nicet.gov.ar/handle/11336/134529
Busso, A. E. y Barreto, L. M. (2020). Política exterior y de defensa en Argentina. De los go-
biernos kirchneristas a Mauricio Macri (2003-2019). URVIO Revista Latinoamericana
de Estudios de Seguridad, (27), 74-93. https://doi.org/10.17141/urvio.27.2020.4376
Cesarín, S. (2010). China y Argentina: enfoques y recomendaciones de política para poten-
ciar la relación bilateral. Fundación Friedrich Ebert.
CEPAL, N. (2011). La República Popular China y América Latina y el Caribe: hacia una
nueva fase en el vínculo económico y comercial. https://www.sidalc.net/search/Re-
cord/dig-cepal-11362-2995/Description
Corigliano, F. (2002). La política exterior del gobierno de María Estela Martínez de Perón
(1° de julio de 1974 al 24 de marzo de 1976): los lineamientos de cambio y de conti-
nuidad respecto de la política exterior del gobierno de Juan Perón. [Tesis de doctorado
no publicada]. Universidad Torcuato Di Tella.
Corigliano, F. (2018). Flexibilidad en un mundo incierto: Creencias, espacios y lineamien-
tos de la política exterior del gobierno de Macri al promediar el mandato. Revista
Perspectivas, 62-97.
Cui, S. y Zhang, Z. (2018). “China y la infraestructura en América Latina desde la pers-
pectiva de la diplomacia económica.” CLACSO. https://www.jstor.org/stable/j.ctvnp-
0jw3.14
Delgado Mamani, B. (2020). El doble vínculo de Chile con China y Estados Unidos: ¿Ca-
mino al desarrollo o pieza en el juego hegemónico? Una discusión sobre la historia y
el devenir de la relación económica y política-estratégica con las grandes potencias.
Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile.
Dunford, M. & Liu, W. (2023). China’s evolving international economic engagement: Chi-
na threat or a new pole in an equitable multipolar world order? Area Development and
Policy, 1-38.
Dussel Peters, E. (2023). Monitor de la OFDI china en América Latina y el Caribe 2023.
https://www.redalc-china.org/monitor/images/pdfs/menuprincipal DusselPeters_Mo-
nitorOFDI_2023_Esp.pdf
Féliz, M. (2011). Neoliberalismos, neodesarrollismos y proyectos contrahegemónicos en
Suramérica. Astrolabio, 7. https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/90121
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 39
Fondo Monetario Internacional. (2023). Anuario de balanza de pagos y archivo de da-
tos. https://www-imf-org.translate.goog/en/Data?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_
hl=es&_x_tr_pto=tc
Garzón, P., Huang, S., Jensen-Cormier, S. & Gandarillas, M. (2021). Banco de Desarro-
llo de China: Financiamiento, gobernanza y desafíos socio-ambientales para América
Latina y el Caribe.” Latinoamérica Sustentable. https://latsustentable.org/wp-content/
uploads/2021/10/Informe-Banco-deDesarrollo-de-China-LAS.pdf
Giaccaglia, C. (2024a). Alineamientos y realineamientos: discusiones en torno al candidato
latinoamericano para BRICS. Un análisis sobre las posiciones de Brasil como miem-
bro fundador y de Argentina como el aspirante fallido. Mural Internacional, 15(1).
10.12957/rmi.2024.85599
Giusto, P. (2016). La relación entre China y América Latina tras el nuevo libro blanco.
http://diagnosticopolitico.com.ar/wp-content/uploads/2016/12/dp-china-libro-blanco.
pdf
Han, M. (2013). Chapter: The People’s Bank of China during the global nancial crisis:
policy responses and beyond. Book: China’s Economic Dynamics, (pp. 121-150).
Routledge
INDEC (s.f.). indec.gob.ar
Laufer, R. (2019). La asociación estratégica Argentina-China y la política de Beijing hacia
América Latina. Cuadernos del CEL, 4(7), 74-108.
Li, X. & Steenhagen, P. (2024). Missed Opportunity: Argentina not joining BRICS is likely
to prove a costly mistake. China Daily, vol. 30, p. 13.
Lin, H. (2017). Las relaciones económicas y comerciales entre China y Argentina en la era
de Mauricio Macri. Relaciones internacionales, 26(53), 229-237.
Luo, X. y Zhang, D. (2015). Diplomacia económica de China en América Latina y el Ca-
ribe: enfoques, logros y desafíos. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y
Sociedad, 10(28), 119-140.
Malagamba, M., Pasos, L. Shqueitzer, F. y Delicia, M. (2019). Informe de la política ex-
terior argentina hacia China, Rusia, Turquía, África Subsahariana y Medio Oriente:
de las “buenas intenciones” y escasas acciones concretas (marzo a septiembre de
2019). Revista Relaciones Internacionales (57). https://www.iri.edu.ar/wp-content/
uploads/2019/12/ri57-PEAchina.pdf
Malena, J. (2013). La peculiaridad de la relación de China con América Latina. http://www.
anu-ar.org/miradas/relacion-china-america- latina.html
McMillan, J. & Naughton, B. (1992). How to reform a planned economy: lessons from
China. Oxford review of economic policy, 8(1), 130-143.
Merino, G. E. y Trivi, N. A. (2019). La Nueva Ruta de la Seda y la disputa por el poder
mundial. En Staiano, M. F., Bogado Bordazar, L. y Caubet, M. (comp.), China: una
nueva estrategia geopolítica global (la iniciativa la franja y la ruta) (pp. 96-111).
Universidad Nacional de La Plata.
40 STUDIA POLITICÆ Nº 64 primavera–verano 2025
Moneta, C. J. (1979). La política exterior del peronismo 1973-1976. Colmex.
Miguez, M. C. (2016). La política exterior argentina y su vinculación con los condiciona-
mientos internos en el siglo XXI. Revista Relaciones Internacionales, 89(2), 125-142.
https://doi.org/10.15359/ri.89-2.5
Miranda, R. (2015). Argentina con China: el riesgo de la bonanza. Estudios internacionales
(Santiago), 47(180), 91-113. http://dx.doi.org/10.5354/0719-3769.2015.36433
Ministerio de Economía. (2018). Las cerezas argentinas ingresarán a China. [Comunica-
do de prensa]. https://www.argentina.gob.ar/noticias/las-cerezas-argentinas-ingresa-
ran-china
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina. (2018, 17 de mayo).
Se rmó el acuerdo para la apertura total del mercado chino a la carne vacuna argentina
[Comunicado de prensa]. https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/comunicados/
se-rmo-el-acuerdo-para-la-apertura-total-del-mercado-chino-la-carne-vacuna
Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Ar-
gentina. (2018c). Declaración conjunta entre la República Popular China y la Repúbli-
ca Argentina. Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de
la República Argentina. https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/declara-
cion-conjunta-entre-la-republica-popular-china-y-la-republica-argentina
Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Ar-
gentina. (2016, agosto). Un nuevo impulso a la relación estratégica con China. Minis-
terio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina. https://
www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/boletin/un-nuevo-impulso-la-relacion-estrategi-
ca-con-china
Ministerio de Relaciones Exteriores y de Culto de la República Argentina. (2022). Acuerdo
con China: la Argentina obtiene nanciamiento para obras de infraestructura estratégi-
cas y se incorpora a la Franja y la Ruta de la Seda. https://www.cancilleria.gob.ar/es/
destacados/acuerdo-con-china-la-argentina-obtiene-nanciamiento-para-obras-de-in-
fraestructura
Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Ar-
gentina. (2014). Declaración Conjunta sobre el Establecimiento de la Asociación Es-
tratégica Integral entre la República Argentina y la República Popular China. https://
tratados.cancilleria.gob.ar
Oliva, C. (2017). Argentina y China: Una relación basada en la continuidad y la profun-
dización de los vínculos. Cuadernos de Política Exterior Argentina (Nueva Época),
125, 83-87
Oviedo, E. (2000). La política exterior argentina hacia China (1945-1999). Universidad
Nacional de Rosario.
Oviedo, E. (2005). Crisis del multilateralismo y auge de la diplomacia bilateral en la rela-
ción Mercosur-China. INTAL.
GONZALO FIORE VIANI Y MARIANO MOSQUERA 41
Oviedo, E. (2006). “China: visión y práctica de sus llamadas relaciones estratégicas”. Re-
vista Estudios de Asia y África, vol. 41, nº3, septiembre- diciembre. ”, Sitio web:
http://www.redalyc.org/pdf/586/58611172002.pdf
Oviedo, E. (2007). Esquema histórico para el estudio de las Relaciones Internacionales
entre Argentina y los países del Este Asiático. Revista de Estudios Transfronterizos,
9(1). https://www.redalyc.org/pdf/3379/337930326002.pdf.
Oviedo, E. (2017). Alternancia política y capitales chinos en Argentina. En E. D. Oviedo
(comp.) Inversiones de China, Corea y Japón en Argentina: análisis general y estudio
de casos (faltan nros. de página). UNR Editora.
Russell, R. y Tokatlian, J. (2001). De la autonomía antagónica a la autonomía relacional:
una mirada teórica desde el Cono Sur. Revista PostData, N° 7, 71-92.
Schulz, J. S. (2022). Hacia una nueva etapa en la relación bilateral entre Argentina y China:
El ingreso a la Iniciativa de la Franja y la Ruta ya la Comunidad de Destino Comparti-
do. https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/library?a=d&c=libros&d=Jpm5435
Spence, J. D. (1982). The gate of heavenly peace: The Chinese and their revolution. Pen-
guin.
Stiglitz, J. E. (2010). El malestar en la globalización.Taurus.
Teruggi, V. L. (2022). Análisis de la relación bilateral entre Argentina y China durante el
período 2003–2015. De Gruyter. https://www.degruyter.com/document/doi/10.1515/
sai-2022-0002/html
TradeMap. (s/f). trademap.org
Treacy, M. (2021). Great chaos under heaven. The Routledge Handbook of Chinese Stu-
dies, 9. https://api.taylorfrancis.com/content/books/mono/download?identierName=-
doi&identierValue=10.4324/9780429059704&type=googlepdf#page=31
U.S. Department of Agriculture (USDA). (2022, August). Foreign Agricultural Strive. Data
and Analysis. Oilseed. World Markets and Trade. https://apps.fas.usda.gov/psdonline/
circulars/oilseeds.pdf
U.S. Geological Survey (USGS). (2019 National Minerals Information Center. 2019 Mi-
nerals Yearbook, China. https://pubs.usgs.gov/myb/vol3/2019/myb3-2019-china.pdf
Vadell, J. A. (2018). China in Latin America: South-South Cooperation with Chinese Cha-
racteristics. Latin American Perspectives, 46(2), 107-125.
Xu, S. (2010). Asian-Latin American Relations: Review and Retrospect. Journal of Latin
American Studies. Vol. 32, N° 5.
Xu, G. & Gui, B. (2019). From nancial repression to nancial crisis? The case of China.
Asian-Pacic Economic Literature, 33(1), 48-63.
Yan, X. (2001). The rise of China in Chinese eyes. Journal of contemporary China, 10(26),
33-39.